Una amiga

Lucía y Paloma, una pareja formada por dos mujeres. Lucía no se siente capaz de reconocer públicamente su relación con Paloma y, por ello, la presenta ante los demás como “una amiga”.

A lo largo del cortometraje podemos observar las consecuencias emocionales de la homofobia interiorizada y del miedo al rechazo familiar. Lucía vive un conflicto entre sus sentimientos hacia Paloma y el temor a cómo será percibida por los demás. Existe una distancia entre lo que siente y lo que muestra, una contradicción que condiciona su forma de relacionarse y expresar su afecto.

Resulta especialmente significativo que su hermano también mantenga una relación con una persona de su mismo sexo. La madre acepta con naturalidad a su pareja, lo llama “novio” y no existe ningún tipo de conflicto o castigo. Ambos disfrutan de la libertad de mostrarse tal y como son. Sin embargo, Lucía y Paloma parecen permanecer contenidas, limitadas por el miedo y por la necesidad constante de controlar sus gestos para evitar interpretaciones ajenas. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué es exactamente lo que teme Lucía? Más que un rechazo real, parece enfrentarse a una imagen construida en su propia mente, una representación negativa que ella misma proyecta y que, en cierto modo, rechaza.

Cuando Lucía afirma: «Tienes que saber si quieres estar conmigo», parece trasladar a Paloma una duda que en realidad le pertenece. La frase pone de manifiesto su conflicto interno entre el deseo de mantener la relación y el miedo a asumirla públicamente. Así, el problema no es la falta de amor, sino la dificultad de Lucía para integrar su identidad y mostrarse ante los demás.

Por otro lado, Paloma experimenta de forma constante una invalidación emocional. Aunque la relación existe en la intimidad, se le niega su reconocimiento público. Esta situación genera desgaste emocional, frustración y sentimientos de soledad, ya que sus necesidades afectivas no encuentran una respuesta plena.

Marta Matute apuesta por una narrativa basada en los silencios, las miradas y las situaciones cotidianas incómodas. A través de estos elementos, el cortometraje muestra que el sufrimiento no surge únicamente de la discriminación explícita, sino también de la imposibilidad de vivir la propia identidad con autenticidad. Una amiga invita a reflexionar sobre el peso de los prejuicios interiorizados y sobre la importancia del reconocimiento como necesidad psicológica básica en las relaciones humanas.

Escrito por: Ana Marco

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