Cuarentena

Andrea Ros, en primer plano y con una estructura casi teatral o de monólogo, nos habla después de haber pasado 40 días confinada tras un parto. La película se rebela frente a una representación tradicionalmente edulcorada de la maternidad y presenta, sin filtros, el cuerpo agotado, el miedo, el dolor y la sensación de vulnerabilidad extrema que puede acompañar al posparto. Es una experiencia en la que el cuerpo deja de sentirse como algo propio y se convierte en el escenario de una transformación física y psicológica radical.

«Cuarentena» también aborda la pérdida temporal de identidad que puede producirse durante el posparto. La mujer parece quedar reducida socialmente a su condición de madre, mientras sus propias necesidades físicas y emocionales pasan a un segundo plano. El cortometraje rompe con esa imagen de la «madre ideal» y reivindica algo mucho más humano: una mujer puede querer profundamente a su hijo y, al mismo tiempo, sentirse desbordada, asustada, agotada o incluso arrepentida de determinados aspectos de su nueva realidad.

Por eso, decir la verdad sobre una situación tan extrema a la que se lleva al cuerpo no tiene absolutamente nada que ver con ser una «mala madre». Al contrario, reconocer esas emociones permite desmontar una idea peligrosa: que la maternidad solo es válida cuando está acompañada de felicidad permanente. Cuarentena nos recuerda que amar y sufrir pueden coexistir, y que aceptar la ambivalencia emocional también forma parte de una experiencia tan compleja como convertirse en madre.

© 2026 Psicocine · Ana Marco Soto

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